
Bajo el implacable sol de Laredo, Miguel Quiñones enfrenta mucho más que sus tareas diarias en HEB, una gran cadena regional de supermercados. Soporta horas de calor incesante del que la mayoría de las personas intenta escapar en cuestión de minutos.
Para los compradores, la caminata ardiente desde las puertas automáticas del supermercado hasta su auto es solo una incomodidad pasajera. Para Miguel, es un turno agotador de cinco a seis horas recogiendo carritos esparcidos por un enorme estacionamiento pavimentado con asfalto oscuro, con apenas un breve descanso en el aire acondicionado.
“Lo sientes venir de arriba y de abajo, reflejado en el suelo y en los vehículos”, explica. Este es un claro ejemplo del efecto de isla de calor urbana (UHI, por sus siglas en inglés), donde materiales como el asfalto y el concreto absorben y retienen el calor, elevando las temperaturas de la superficie hasta 7°F más que en las zonas circundantes (EPA, 2024).
Los estacionamientos de concreto en comunidades urbanas contribuyen significativamente al problema. El asfalto de color oscuro absorbe el calor durante todo el día y lo libera lentamente, intensificando las condiciones ya de por sí sofocantes. A medida que el calor irradia desde el suelo, Miguel siente como si estuviera atrapado entre dos fuentes de calor extremo.
Soluciones como la instalación de recubrimientos reflectantes de colores claros en los pavimentos o el uso de materiales porosos podrían ayudar a reducir el efecto de isla de calor urbana y brindar alivio a los trabajadores al aire libre.
Aunque el calor hace que recolectar y empujar una fila de carritos metálicos sea físicamente agotador, Miguel señala que también afecta su mente. “A veces se me olvidan cosas, como si ya terminé de recoger los carritos o si tengo que hacerlo otra vez”, admite, describiendo una fatiga desorientadora causada por la exposición prolongada al calor.
El agotamiento incluso afecta su vida social, ya que muchas veces se siente demasiado cansado para salir con amigos después del trabajo. “Estar en el calor definitivamente te acorta la paciencia”, comenta, ilustrando la frustración e irritabilidad que conlleva soportar condiciones tan extremas.
La situación de Miguel es un recordatorio contundente de los desafíos que enfrentan los trabajadores al aire libre, quienes a menudo carecen de protección adecuada frente al aumento de las temperaturas. Las ciudades deben replantear sus modelos tradicionales de planificación urbana e incorporar superficies que reflejen el calor y más sombra proveniente de árboles nativos para combatir el creciente efecto de isla de calor urbana y ayudar a reducir las temperaturas del suelo, beneficiando no solo a quienes trabajan bajo el sol, sino a toda la comunidad (Kumar et al., 2024; Qingjuan et al., 2022).
Al finalizar su turno, Miguel aún siente los efectos persistentes del calor. “Tienes que prepararte para lo peor”, dice, una realidad para muchos en Laredo que enfrentan temperaturas extremas a diario. Su experiencia resalta la urgente necesidad de cambios en la infraestructura y planificación urbana de Laredo.
