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HISTORIA #3 - Metal ardiente: la supervivencia de un mecánico en un ambiente abrasador

Joel Salazar

Joel Salazar, un mecánico de 21 años que trabaja en una agencia GMC en Laredo, describió lo que significa ser mecánico automotriz bajo condiciones extremas de calor. En una jornada laboral normal, Joel pasa horas diagnosticando problemas de motor, reemplazando piezas y realizando mantenimiento rutinario a vehículos. Mecánicos como Joel suelen reparar y dar servicio a los automóviles bajo calor intenso en edificios con poca ventilación. “Sentimos el calor un poco más, especialmente en un almacén cerrado donde solo hay metal a nuestro alrededor”, explica Joel.

Durante el verano, las temperaturas en el almacén metálico se disparan, haciendo que se sienta aún más caliente que la temperatura exterior, afectando no solo las condiciones laborales, sino también las herramientas y equipos. Los metales presentan distintas propiedades de aislamiento térmico debido a su conductividad térmica, lo que afecta la rapidez con la que absorben y transmiten calor. Cuando las herramientas metálicas, que absorben mucho calor, están expuestas al calor por períodos prolongados, los mecánicos corren el riesgo de quemarse al usarlas. Esto es particularmente peligroso en espacios al aire libre o con mala ventilación, ya que las herramientas se vuelven demasiado calientes para manipularlas sin equipo de protección (Li et al., 2020). Joel y sus compañeros deben estar constantemente alertas para proteger sus sentidos del calor que absorben las herramientas de metal. Un pequeño ventilador doméstico, su única fuente de enfriamiento, ofrece poco alivio. “Podría estar a 70°, pero como estamos en un almacén pequeño que puede llegar hasta los 80°, se siente como si estuviera a 90°”, añade Joel.

El calor afecta gravemente a los trabajadores, especialmente a aquellos con condiciones médicas preexistentes. Un compañero de Joel, que sufre de asma, enfrenta grandes dificultades. “Mi compañero que tiene asma a veces batalla bastante para respirar porque el calor se encierra y se pone muy pesado”, comenta Joel.

La exposición a químicos como la gasolina y el aceite de motor en un ambiente caluroso agrava aún más los problemas respiratorios. La exposición prolongada a estos compuestos orgánicos volátiles (COV) empeora las afecciones respiratorias, y durante el calor extremo, la inhalación de estos contaminantes se intensifica debido al aumento en la frecuencia respiratoria (EPA, 2023; Antonelli et al., 2020).

A pesar de las condiciones difíciles, Joel continúa trabajando por necesidad económica. “Necesitamos el ingreso; mi familia está pasando por momentos difíciles”, admite. El trabajo está bien pagado, lo que le ayuda a apoyar a su familia, pero las largas horas y la carga laboral en aumento están afectando su salud.

Su jornada laboral suele consistir en turnos de 10 horas, y como no hay pausas establecidas, Joel y sus compañeros eligen estratégicamente su hora de comida durante el pico de calor para refrescarse y prepararse para el resto del día. Aunque 40 horas por semana es lo estándar, durante el verano la carga de trabajo se incrementa y se generan muchas horas extra. “Es un buen trabajo en cuanto a ingreso, pero en cuanto a salud, no creo que sea bueno quedarme aquí por los próximos dos o tres años”, reflexiona Joel después de solo seis meses en el trabajo.

La experiencia de Joel refleja un problema más amplio en Laredo, donde los veranos son cada vez más calurosos debido al cambio climático. Él espera que se implementen regulaciones más estrictas para proteger a los trabajadores expuestos al calor extremo. “He trabajado en otros lugares; no hay muchas regulaciones... en cuanto a los trabajadores que están afuera bajo el calor”, señala Joel.

Los trabajadores al aire libre suelen soportar lo peor del calor extremo diario e incluyen mecánicos, cuadrillas de jardinería, obreros de la construcción, empleados de ferreterías, repartidores y empleados de comida rápida que toman órdenes afuera, como en Chick-fil-A.

Una nota periodística del Laredo Morning Times publicada en 2023 menciona que dueños y gerentes de ferreterías tuvieron que replantear estrategias para sus empleados cuando las temperaturas alcanzaron cifras récord ese verano, resultando en 15 muertes relacionadas con el calor en el condado de Webb. Algunos empleadores ofrecen agua, paletas de electrolitos, uniformes de tela ligera, múltiples pausas, y mantienen ventiladores encendidos todo el día para combatir estas condiciones. Otros ofrecen poco o ningún alivio para sus empleados.

Según el Programa de Investigación sobre el Cambio Global de EE.UU., se espera que la frecuencia e intensidad de las olas de calor aumenten a medida que el cambio climático empeore (U.S. Global Change Research Program, 2018). Joel observa una realidad dura para los trabajadores al aire libre en Laredo: “El calor no se va a ir... así que se trata de prepararse para él”.

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